Buscar:
Edición:
Noticias del Día
05-Abr-2018
Primero Qué y Después Quién
El estado del arte de la administración moderna es la gestión por procesos y establece que estos deben tener prioridad sobre las funciones o puestos, indicó Federico Salvador, Profesor de CENTRUM Católica.
Primero Qué y Después Quién

Federico Salvador, Profesor de CENTRUM Católica

 Con frecuencia cuando realizo el diagnóstico de gestión de una empresa pregunto acerca de cómo funciona la empresa. Por lo general me presentan un organigrama de la misma y pocas veces un mapa de procesos, con el despliegue de procesos y la relación con el organigrama; esto es, los subprocesos asignados a cada puesto.

Siempre he considerado el organigrama como una herramienta que muestra las relaciones de poder, control e importancia en una empresa, pero que no contribuye a presentar cómo “funciona” la empresa. Al mismo tiempo me queda claro que el organigrama “ignora” algunos de los elementos más importantes en el funcionamiento empresarial como son los proveedores, clientes e incluso otros grupos de interés (stakeholders). En contraste, esto sí puede percibirse en uno de los complementos del despliegue del proceso: el diagrama de proceso ampliado; donde se establecen las relaciones entre la empresa y los diferentes stakeholders, incluyendo accionistas, trabajadores, la sociedad, el estado o empresas relacionadas.

Por otro lado, percibo que en las empresas se suele invertir la relación lógica que debería existir entre el organigrama y los procesos. Con frecuencia en las empresas se decide crear una nueva función o puesto y luego se piensa en las tareas que debe asignársele. También es común encontrar empresas donde las actividades o tareas de las que es responsable un puesto son definidas por quien ocupa el puesto, lo que trae como consecuencia que muchas tareas apetecibles (agradables de realizar o que generen valor al puesto) tengan múltiples responsables mientras que hay otras que nadie quiere hacer. Tampoco es adecuado que las tareas las defina el jefe directo pues tendrá un sesgo en relación con las responsabilidades de otras áreas y tendrá la secreta intención de hacer lucir a su área mejor que las demás.

El estado del arte de la administración moderna es la gestión por procesos y establece que estos deben tener prioridad sobre las funciones o puestos; en buen romance, si debo optimizar algo es el proceso, ya que es el que genera los resultados. Es más, es aceptable que un área pierda algo de eficiencia mientras que los procesos en los que participa la posean al máximo. Existe un principio en la administración: la optimización de las partes lleva a la suboptimización del todo; por lo tanto, si cada área intenta optimizarse independientemente del todo, esto llevará a la suboptimización de los procesos en los que participa. Claro, esto no tengo ni que contárselo, usted lo ve día a día en el funcionamiento de la empresa en la que labora (o dirige) donde parece (por decirlo generosamente) que los departamentos no están alineados a los grandes objetivos organizacionales y compiten entre sí en lugar de colaborar. Bueno, sobre esto último le hablaré en otro momento.

Diseñe primero los procesos, definiendo con claridad cómo deben ser realizados y qué productos deben entregar (incluyendo la eficiencia esperada) y luego defina quién debe hacerlo. Sepa que si alguien más quiere intervenir con seguridad no añadirá valor, pero sí contribuirá al costo.

CENTRUM Católica no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

Developed by VIS